la Amistad
Hace unos meses, conversaba con el crack de Raúl Díaz acerca de la amistad, ¿en qué consiste? ¿qué la sostiene? ¿quiénes son tus verdaderos amigos? Y Raúl, como siempre, me habló de Aristóteles, pero esta vez acerca de su teoría sobre la amistad. Me quedé pensando en esto por varios meses y conforme pasa el tiempo le veo más y más sentido a este genio. Él decía que existen 3 tipos de amistad:
1. Amistad por placer: ambos obtienen lo que desean. Es divertido pasar tiempo juntos. Se acaba este tipo de amistad cuando los objetos placenteros varían. Ejemplo: tu amigo con el que paraste un montón en la universidad cuando ambos estaban en ese mismo camino (iban a los mismos sitios, hacían las mismas cosas, etc), pero luego, se acabó la universidad y también se acabó la amistad como era antes. Esta amistad se funda en el placer que se puede recibir del otro y se da principalmente en personas jóvenes. Cuando el gusto cambia, o la persona madura y deja las antiguas actividades, se acaba la amistad.
2. Amistad por utilidad: amistad que es útil y dura el tiempo que haya beneficios. Estas amistades son fáciles de disolver cuando ya no es útil tener cerca a la otra persona. Se siente amistad en la medida en que cada uno recibe un beneficio. El amigo nos resulta útil y entonces estamos cerca, pero cuando ya no hay utilidad, se acaba la amistad, ya que las personas no están involucradas por afecto, sino porque reciben un beneficio. El filósofo observó que estas amistades suelen ser más frecuentes entre adultos, ¿por qué será?
3. Amistad por virtud (“amistad perfecta”): es una amistad recíproca y amable, donde se elige libremente a la persona. Queremos genuinamente el bien del otro. Es una amistad virtuosa y estable a través del tiempo. Existe afecto, cercanía y confianza, sin reproches. Está basada en la libre elección y el amor. La amistad por virtud es la auténtica amistad que se funda en el bien y, por ende, queremos lo mejor para el otro. Esta amistad aprecia lo bueno y virtuoso de la vida, fortaleciendo siempre la bondad.
¿Cuántas veces nos sentimos “abandonados” por algún amigo, o nos da pena que “un amigo se fue” o que “ya no esté cerca”? En realidad, no es personal. Quizá fue una amistad por placer que fue maravillosa en su momento, o una amistad por utilidad que fue buena cuando duró, pero ya no existe esa utilidad. No es nada contra ti, es simplemente parte de la humanidad.
¿Y cuántas veces nos ponemos a pensar en nuestras amistades por virtud? Qué fortuna tener amistades así. Esta foto, por ejemplo, muestra una amistad virtuosa en mi vida. Pasan los años, pasa la vida personal de cada una, los problemas, los dolores, las alegrías, los festejos, las caídas y las levantadas, y la amistad se fortalece aún más.
Aristóteles llegó a la conclusión de que la amistad que no se basa ni en el placer ni en la utilidad es una forma superior de amistad.