¿Y qué pasó con la educación?

¿Alguna vez hemos reflexionado acerca de qué buscamos cuando elegimos el colegio de nuestros hijos? ¿Qué es lo que realmente queremos para ellos en el colegio, lugar donde irán 8 horas al día por 12 años aproximadamente? Por décadas lo que ha primado (y aún sigue primando en muchos casos) es el nivel académico: alto nivel en matemáticas y en idiomas. Hacer ensayos bonitos. Resolver problemas matemáticos. Hablar inglés. Mientras mejor reputación académica tenga el colegio, mejor opción para nuestros hijos. Por eso es que muchísimos colegios mueren por tener los más altos rankings académicos.

Yo me pregunto, por qué no valoramos, además, temas como: ¿de quién está conformado el departamento de psicología? ¿Cómo separan a los chicos en diferentes salones y qué tienen en consideración para esto? ¿Qué estrategias de integración utilizan? ¿Cuánta importancia se le da a la INTELIGENCIA EMOCIONAL, que es la que habla de empatía, de motivación, de conciencia emocional, de navegación de emociones, de reconocimiento de patrones, de bienestar, de calidad de vida? Esa que hace que nos convirtamos en mejores personas.

¿Quién alguna vez ha tenido, en el colegio, como parte del sílabo, algún curso relacionado a la inteligencia emocional? ¿Quién conoce estrategias sólidas de integración? Que no sean paseos una vez al año, porque estrategias sólidas, señores, son estrategias utilizadas a DIARIO para generar resultados reales y duraderos. La integración real es la que se da a diario en cada una de las clases y es por eso que los profesores deben estar capacitados para llevarla a cabo. ¿De qué sirve un campamento de promoción si al día siguiente en las clases no hay un refuerzo real de integración?

¿De qué sirve una charla de empatía y de respeto si en las clases los profesores no lo solidifican? Los profesores no solo deben enseñar con palabras en la pizarra, señores, deben hacerlo con el EJEMPLO. ¿Cómo hablar de tolerancia, respeto y empatía, si muchos de ellos, no viven esto con los alumnos?

“Tú ya deberías saber esto, para qué lo preguntas”, “Siempre tú haciendo preguntas porque no entiendes nada”, “Your question is so stupid”, “a ti te hacen las tareas seguro… por eso no prestas atención”, “Ah, tienes ayuda en casa, entonces mínimo te sacarás 20″… son algunas de las frases que muchos de mis alumnos me cuentan que escuchan en sus clases en el colegio. Yo realmente me quedo anonadada y me entra mucho coraje saber que NO hay, en muchísimos casos, un respeto real hacia los alumnos. Eso también es bullying, por si acaso. EL BULLYING también puede venir (y viene) de parte del profesorado.

Lamentablemente, es muy usual que el interés más fuerte esté en hacer que la mayor cantidad de alumnos apruebe la mayor cantidad de exámenes. Y mejor si es con “top marks”. Pero… ¿qué hay del alumno que tiene habilidades diferentes y que no aprende como aprende la “mayoría”? ¿Qué hay del alumno que llega a su casa llorando porque el profesor de geografía le dijo que era “estúpido”? ¿Qué hay del alumno que tiene déficit de atención y por ende, necesita de diferentes métodos de enseñanza? ¿Qué hay del niño que no tiene con quién almorzar y el colegio se queda con brazos cruzados? ¿Acaso no se dan cuenta que estos comentarios en clase, y falta de accionar para mejorar el bienestar de los chicos, afecta directamente la autoestima de los alumnos?

¿Qué hay del alumno que sí, jaló un examen, pero sus papás se estaban divorciando? ¿Qué pasa con la alumna que tiene vergüenza a preguntar porque la profesora ha generado un ambiente completamente hostil dentro de su clase? ¿Qué hay de esa niña que está jalando el curso y el profesor no hace nada extra a sus clases para ayudarla a mejorar? ¿Qué hay de la niña que está en el grupo/nivel 3 de matemáticas y siente que jamás será exitosa en la vida? ¿Qué hay del profesor que SABE que a una alumna la están “buleando” y no hace nada?

Todos claros ejemplos de que el interés REAL en el alumno, en muchos casos, se ha perdido. Ejemplos de que no hay empatía con los alumnos. Ejemplos que muestran que el valor real de la educación puede que se haya perdido.

¿Estamos realmente buscando lo mejor para nuestros alumnos y para nuestros hijos? ¿Estamos realmente buscando formar a personas para la vida, formándolas con valores y moral?

Capaz sería bueno que cuando busquemos el colegio ideal para nuestros hijos, además de asegurar un alto nivel académico (claro está), comencemos a preguntarnos: ¿Qué hace el director cuando hay un caso de bullying? ¿Cómo está construído el departamento de psicología? ¿Qué estrategias de integración se utilizan? ¿Qué hace el colegio para que mi hijo/a vaya a ser realmente feliz 12 años de su vida, para que se conozca a profundidad y para que tenga una inteligencia emocional sólida? Y finalmente, ¿cómo se asegura el colegio de que los profesores no vayan a golpear la seguridad de nuestros hijos?

Yo, personalmente, quiero que Lucas vaya al cole a ser feliz. A convertirse en un buen amigo. A potenciar sus habilidades y a descubrir su método personal de aprendizaje. Quiero un colegio que soporte los valores y moral de mi casa. Y que cuando lo haga, no solo lo haga en alguna charla o cursito. Quiero que lo haga TODOS los días. En todas las clases.

Más inteligencia emocional, por favor. Los niños van al colegio para aprender a ser mejores personas y no solo para escribir un bonito “essay” o resolver un examen internacional con “top marks”. Enseñemos a los niños a respetarse los unos a los otros, a trabajar en equipo, a quererse y a conocerse a ellos mismos. Y hagámoslo CON EL EJEMPLO. No solo con charlas una vez al año, o paseitos sin estrategia.

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