Lecciones de mi viaje a finlandia

Después de muchos años trabajando en educación, tanto a nivel privado como público, hace unas semanas tuve la suerte de visitar Helsinki, Finlandia, y conocer nidos, colegios y universidades. Siempre tuve como sueño ir para entender a profundidad el “mejor modelo educativo” del mundo y este año se hizo realidad. Viajé con mi hermana Almudena, ya que ella ha construido, junto conmigo, MAB desde el inicio. Con ella comencé el gran sueño de re-pensar la educación en el Perú y compartimos unas semanas fascinantes en Helsinki.  

Fueron muchas las lecciones de tremendo viaje al otro lado del mundo, pero quiero resumir algunos de los descubrimientos más fuertes que considero explican el éxito del modelo educativo en Finlandia, y que creo podrían ser aplicados en el Perú para hacer de este un mejor país a través de una educación integral de alta calidad.

 1.  Educación al acceso de todos. Todos tienen acceso a educación de calidad, sin importar dónde hayas nacido. Hay colegios en todos los distritos y cuando hay un distrito con muchas necesidades la solución es construir un mejor colegio en esa zona. Entonces, la elección del colegio es netamente por locación, ya que todos son de buena calidad.

2.  La educación es gratuita, lo que significa que gran parte de los impuestos se usan para construir una educación sólida que forme mejores ciudadanos. Todos tienen acceso a educación gratuita, no solo niños sino también adultos. Entonces, puedes hacer un diplomado o una maestría saliendo de la universidad y no te cuesta.

3.   Educación para la vida: no solo cuestiones académicas sino también emocionales y creativas. Para los finlandeses, los niños son el centro del sistema educativo y, por ende, le prestan mucha atención al desarrollo integral de los estudiantes. Les prestan mucha atención a los valores, a abrazar las diferencias, por lo que se fomenta el respeto y la empatía a todo nivel.

4. Un modelo multidisciplinario donde hay clases de matemáticas, ciencias y geografía, pero también de arte, textilería y carpintería. Se trabaja por “fenómeno” (o “temática” central que tenga que ver con un tema con relevancia social) y a la hora de explorar la temática elegida, se abordan diferentes áreas como las matemáticas, las ciencias y las artes.

5. Reglas claras a todo nivel: el respeto es clave para la convivencia. En Helsinki nadie infringe las reglas de tránsito y hay orden en cualquier lugar al que vas. No hay basura en las calles y las cosas funcionan en orden y con transparencia, en una cultura donde el conocimiento no se guarda sino todo lo contrario, se comparte para que más personas sean buenas en lo que hacen.

Pensar un sistema educativo en el Perú que adopte algunas de estas ideas no me parece para nada descabellado. De hecho, ya hay colegios privados que están apostando por una educación donde los niños trabajen por proyectos, con un enfoque innovador y multidisciplinario. El reto es en hacer esto escalable: que el Ministerio de Educación quiera innovar, que se arme un plan sólido de capacitación docente y que comencemos a pilotear en diferentes colegios el trabajo multidisciplinario.

Asimismo, es indispensable educar a la sociedad civil para que esta entienda que la educación es lo primero. Si queremos acabar con los dolores de nuestra sociedad, tenemos que comenzar cambiando y revolucionando la educación. Entonces, toca un trabajo de comunicación, donde las personas se eduquen en temas de innovación educativa y podamos todos juntos, como país, cambiar el chip.

También, toca fortalecer nuestras escuelas con programas sólidos de educación socioemocional, donde se capacite a nuestros docentes en temas como la empatía, comunicación asertiva, autoconcepto, trabajo en equipo, y otras habilidades socioemocionales que son fundamentales para formar a nuestros estudiantes para la vida e ir construyendo, poco a poco, el país que tanto ansiamos, con líderes que realmente nos puedan sacar adelante. Pero para esto, es indispensable darles herramientas consistentes a nuestros docentes tanto urbanos como rurales.

Toca también unir esfuerzos, entre el sector privado y el sector público, para que ambos, en conjunto, mezclando sus fortalezas, puedan trabajar en construir innovación educativa. El sector público tiene el desplazamiento nacional y un poder enorme de gestión, pero el sector privado tiene la innovación, el talento y la creatividad. ¿Se imaginan si se unen con responsabilidad?

Un país con niños que reciben una educación integral, tanto académica como emocional y creativa, será un país con un futuro lleno de adultos solidarios y responsables, que sabrán claramente discernir entre el bien y el mal, y sabrán no solo seguir las reglas sino también proponerlas con responsabilidad.

No digo que esto sea pan comido, y que es sencillo, pero en el pasado ya se ha traído al país referencias de otros modelos educativos, tanto americanos como europeos, así que no me parece para nada descabellado comenzar a pensar en comenzar a traer ciertos elementos finlandeses acá. Pero lo que se necesita es gente comprometida que entienda que una revolución educativa en el Perú es la semilla que necesitamos para salir adelante, cerrando brechas sociales y educativas que es algo que tanto necesitamos como país.

 

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