el celular 2019
El celular nace como un “aparato portátil de telefonía móvil” (Real Academia Española), pero conforme los años pasaron, sin duda, se convirtió en mucho más que eso. De esto me provocó hablar esta vez, no solo porque me lo han pedido repetidamente, sino porque realmente es asombroso todo lo que contienen estos aparatos. Exploraré 10 puntos importantes que se me vienen a la mente luego de trabajar con tantos niños y adolescentes entre los 9 y 16 años, y me enfocaré en este segmento etario.
1) Punto uno: CONEXIÓN. Al inicio, los padres les compramos celulares a nuestros hijos porque sentimos la necesidad de estar conectados con ellos. ¿Dónde está mi hijo? es una frecuente pregunta que respondemos a través del uso del celular. Por ende, le entregamos a nuestros hijos un GPS que hace posible nuestra propia tranquilidad y que acorta distancias geográficas. Lo hacemos por nuestra necesidad de conexión familiar y de protección.
2) Conforme pasa el tiempo… más niños del entorno comienzan a tener celulares y entonces lo que se busca es una conexión social: “Quiero poder comunicarme con mi amigo”. Antes se mandaban mensajes de texto, pero ahora eso ya pasó de moda: WhatsApp rocks. Esta aplicación se volvió una extensión de la vida de los jóvenes. Si no tengo Smartphone… ¿Cómo PERTENEZCO? Ni hablar. Necesito uno sí o sí. Entonces, punto 2: PERTENECER. ¡Si me quitas mi celular, ya no pertenezco!
3) Ya el Smartphone como aparato no es suficiente. ¿De qué me sirve el celular sin Instagram (IG)? Y acá vemos a niños de 5to grado con esta aplicación en donde cuelgan fotos en cuentas muchas veces públicas, sin, muchas veces, supervisión de un adulto responsable. Acá llega un punto muy importante, la IDENTIDAD. A través del celular comienzan los chicos a crear su identidad pública, a través de fotos y publicaciones. Y luego nace FINSTA, el hijo de Instagram, en donde “solo tienes a tus amigos íntimos de súper confianza y entonces cuelgo toda mi vida y hablo de todo lo que se me ocurre sin ningún control”. Y da la casualidad de que tienen 60 amigos íntimos!!!!! Los chicos entonces comienzan a reforzar sus grupos sociales a través de sus celulares. “Mientras más likes en IG, más popular soy”, “si no llegas a 1000 likes, no puedes ser parte de mi grupo y mejor retira tu foto”. Por eso el tener el celular a la mano es tan adictivo, ¡si me lo quitas, me estás quitando mi identidad! Punto 3: IDENTIDAD PÚBLICA.
4) A la par entra en el panorama, nuevamente, el famoso WhatsApp, que también es utilizado sin control. Muchos padres no tienen idea de con quién hablan sus hijos por esta aplicación móvil. Ya no se habla netamente con los contactos que tenemos en nuestra lista de contactos… ¡Eso ya pasó de moda! Ahora comienzas a conocer a personas cibernéticamente a través de grupos de WhatsApp con muchísima gente que no has visto en tu vida y una vez más, los grupos sociales se comienzan a fortalecer a través de este medio. “Si no tienes un grupo de WhatsApp con el grupo de amigos con los que almuerzas… significa que en verdad no tienes grupo social. Pobrecito…”, “mientras más grupos de WhatsApp tienes, más manyado eres”. Punto 4: Sin WhatsApp no hay paraíso.
5) Y ahí no queda… en 5to lugar podemos también hablar del cyber- bullying “si de pronto me dejas de caer bien… te saco del grupo de WhatsApp y CHAU de mi grupo social”. Total, es más fácil tipear desde un celular que hablar en persona. ¡Ya pa’ que! Si me caes mal agarro la peor foto tuya, le pongo efectos, creo un sticker y lo utilizo como sticker público en mis conversaciones de WhatsApp. “Si eres pavo ya fuiste, de todas maneras hay un sticker con tu cara recorriendo todo Lima”. Al chico que le hacen bullying en el colegio sigue recibiendo ofensas a través de mensajes hirientes. Bullying las 24/7 señores- NON STOP. ¿Se imaginan? Punto 5: BULLYING. ¡Si me quitas mi cel, no puedo tener el control!
6) El sexo punto, perdón, sexto punto: los stickers porno. Literal. A través del celular, los niños de sexto grado ya comienzan a tener acceso a este tipo de información. Se trata de imágenes porno (literalmente) que se traspasan a stickers para WhatsApp. Entonces tenemos grupos de niños y niñas, por ejemplo, provenientes de diferentes colegios, mandándose stickers sexuales en sus chats de WhatsApp. Una vez más, con escasa supervisión parental. De hecho, he conversado con padres de familia enervados por este tema…. Pero no tienen idea de que sus propios hijos son los que mandan los stickers al resto de amigos… (Y no hablo de cartoons, ni de las fotos que te muestran en clase de biología en bachillerato internacional… hablo de fotos reales puras y duras…). Entonces, ya no hace falta la revistita, con el cel basta.
7) En séptimo lugar, tenemos al alcohol. ¿Pero cómo vamos a hablar de alcohol si estamos hablando de celulares? Pues resulta que muchos niños tienen en sus smartphones aplicaciones móviles de delivery que sus padres les han instalado probablemente para pedir papas fritas y pizza, pero que con mucha creatividad utilizan para pedir botellas de ron. Así como lo oyen, la botella llega a ellos a través del celular. ¡Qué simpleza logística! Alcohol a la puerta de tu casa a los 12. Punto 7: ALCOHOL. ¡Si me quitas el cel, ya no hay diversión!
8) Punto ocho: COMPETENCIA. Pero no atlética. Estamos hablando de la competencia en “status”. Ya no se trata solo de tener un Smartphone, ahora tiene que ser uno Apple. “¡Y ni hablar un iPhone 8! ¡iPhone 10 por favor! ¡O XS! Tiene que ser el más “top”. Hace unos meses una mamá me contaba que en la promoción de su hija las niñas tiene “niveles”. SÍ- NIVELES. Con rangos. Ejemplo: del 1 al 5. 1: pobre pava. 5: súper cool. Para estar así de alto mínimo un iPhone 10. #PorElAmorDeDios #SálvameDiosito Pero es cierto. Y penoso. Así que el celular claramente cambió de rol. (Y yo que tenía a los 12 mi NOKIA gris con luz azul con el que jugaba SNAKE. Yo seguro iba a ser nivel -1. No encajaba ni en el rango jajajaja) ¡Si me quitas el cel, no clasifico!
9) Y ya casi por acabar, es inevitable hablar de los celulares sin mencionar el aislamiento que estos generan. Ya la sobremesa familiar no existe. Desayunan, almuerzan y comen con un tenedor en una mano y con el celular en la otra mano. Están en el carro con el celular en la mano. En la playa con el celular en la mano. En el mismo colegio usan el celular. Punto 9: ADICCIÓN.
10) Y finalmente, punto 10: CARGO DE CONCIENCIA. Muchas veces, el celular se volvió el regalo más preciado. El regalo que camufla el poco tiempo que muchas veces le damos a nuestros hijos. Papá y mamá trabajan y es frecuente que suplan ese tiempo sin los hijos con el mejor celular del mercado. Hace algunas semanas conversaba con un papá que me decía que le “tuvo que comprar el iPhone XS para que su hija dejara de molestar”. Y sí pues, ahora tenemos a niños que consideran que todo se lo merecen, hasta cambiar de modelo de celular cada 6 meses. ¡Quiero un nuevo celular y punto! ¡Te lo exijo!
Fuerte, ¿verdad? Espero que ahora se entienda un poquito mejor porqué muchos chicos no pueden dejar el celular ni un segundo lejos, porqué se enervan cuando los adultos se acercan a una distancia en la que podrían leer sus conversaciones…. Y porqué exigen poderosamente tener un súper equipo moderno. No estamos hablando de un aparato de telefonía móvil. Estamos hablando de identidad, del sentido de pertenecer, de diversión, de presión social, de bullying. Estamos hablando de que hay un vacío tan grande en nuestra sociedad… que tenemos que llenarlo con el “celular 2019”.
Y como siempre, vale recalcar que todo lo escrito no ha salido de mi imaginación, ni de Netflix. Me he basado en casos reales que me han tocado ver muy de cerca. Sin embargo, también estoy segura de que hay muchos niños y jóvenes que usan el celular con supervisión y control, y el celular puede ser, en efecto, una gran herramienta. La idea con este post es informar, desde una nueva mirada para muchos, lo que sucede recurrentemente en nuestra sociedad. Y así, poco a poco, comenzar a tomar conciencia y empezar a trabajar en conjunto para habitar en un mejor lugar.