el mismo bullying de siempre
Qué pena pensar que hemos vuelto a la presencialidad escolar y no hemos aprendido nada, o muy poco. De nuevo los grupitos benditos. De nuevo el bullying. De nuevo los profesores poco o nada capacitados para generar y fomentar estrategias de integración sólidas y responsables.
Qué pena pensar, que después de años de encierro y en muchos casos de dolor, no aprendimos sobre la importancia de la empatía y del respeto, y sobre lo esencial que es ser buena persona, integrar a los demás y festejar las diferencias.
De nuevo estoy volviendo a escuchar a niñas y niños que están siendo dejados de lado y poco integrados. Una vez más me llegan historias de directores y directoras incapaces de promover espacios de confianza y de seguridad para sus estudiantes.
Qué pena pensar que no aprendimos que no vamos al colegio únicamente para aprender cuestiones académicas, sino también para convertirnos en mejores personas, para formar una mejor sociedad y crecer como país.
Qué pena me de ver de nuevo a padres de familia hacerse los ciegos al ver que sus hijos son los que están bulleando a otros estudiantes del salón. O ver a esos padres que prefieren que sus hijos no se metan para “evitar problemas”, o aquellos que piensan que los “agraviados” son solo los que son atacados.
Qué pena pensar que muchos colegios siguen sumergidos en el sistema educativo tradicional, rígido y netamente académico que no busca el crecimiento humano de los chicos.
De nuevo niños y jóvenes sin poder dormir porque sienten que no son suficientes.
De nuevo niños y jóvenes que almuerzan en el baño porque no tienen con quién almorzar.
De nuevo niños y jóvenes que paran estresados porque tienen miedo que llegue la hora del recreo.
De nuevo niños y jóvenes que no confían en los psicólogos de las escuelas porque tienen un manejo preocupantemente mediocre de este tipo de problemas.
Me pregunto, ¿por qué no aprendimos nada en estos años de pandemia?
¿Qué necesitamos como sociedad para aprender?
¿Más golpes físicos y emocionales?
¿Más abandono escolar?
¿Más depresión infantil?
¿Más suicidio infantil?
¿Qué necesitamos?
Ojalá algún día el Perú se replete de colegios humanos, que fomenten valores y la integración de todos los estudiantes. Lugares donde estos se sientan libres y seguros de sí mismos. Lugares para crecer como personas y así construir un mejor país.
Tenemos que dejar de ser ajenos a estos problemas escolares tan tajantes y penetrantes que desangran a nuestra sociedad. Esto no es broma. Esto es bullying. Y si las autoridades de los colegios no ponen manos a la obra para solucionar esto, mostrarán una vez más que ellos SON también responsables de este inmenso problema que nos sigue golpeando a todo nivel: público y privado. Como dicen por ahí, “hasta en los mejores colegios”.
Pd. Sé que hay muchos colegios y maestros que sí fomentan espacios seguros, y los aplaudo, pero uso la primera persona en plural (“nosotros”) para mostrar que es un problema SOCIAL que nos involucra a TODOS como SOCIEDAD. En próximos posts hablaré sobre diferentes tipos de bullying y estrategias para reducirlo.