¿Cuál será el mejor colegio para mi hijo?
Primero que nada, el colegio ideal no existe. Siempre vamos a tener que, como familia, suplir eso que el colegio no hace tan bien como nos gustaría. Siempre me hacen esta pregunta mis amigos: ¿cuál será el mejor colegio para mi hijo?. Y siempre les respondo: depende de lo que buscas. Les comparto algunos de mis pensamientos respecto a esta inquietud que todos los padres sentimos en algún momento:
1) La perfección no existe:
Cada colegio va a tener sus cosas positivas y negativas. La perfección no existe. No existe colegio que cumplirá al 100% con nuestras expectativas como padres. Mientras más rápido lo aceptemos, más felices seremos trabajando en conjunto con el colegio por más de una década.
2) El sacrificio:
Siempre hay algo que vamos a sacrificar. Por ejemplo, existe el colegio súper creativo pero con un inglés no tan potente como el colegio que hace Bachillerato Internacional English Literature Higher Level. Pero quizá, este último no es tan bueno a nivel creativo o emocional. Entonces hay que preguntarnos como padres: ¿Qué es lo que más nos interesa para nuestro hijo? ¿Que sepa súper bien inglés? ¿Que aprenda a pensar de forma creativa desde inicial? ¿Que sea un buenísimo amigo? ¿Que la rompa en los números? ¿Qué factor es nuestro TOP ONE? Ahí está la clave. Y luego de elegir lo que es más valioso, comenzar a ver qué colegios cumplen con este valor tan importante.
3) ¿Qué queremos suplir?
Como padres, vamos a tener que suplir cosas de la educación de nuestros hijos. Por ejemplo, si elegimos el colegio súper creativo quizá este no es tan bueno en inglés y nos tocará enseñarles inglés por otro lado si esto es algo también importante para nosotros. Si elegimos el colegio altamente competitivo a nivel académico, quizá toque llevar a nuestros hijos a contextos más amigables y creativos después del cole. Entonces, también pregúntese: ¿qué quieren suplir? Y luego piensen si tienen las habilidades y los recursos para hacerlo, porque sino van a vivir frustrados.
4) Estilo de vida
Un colegio es un estilo de vida. Si toda tu plata se va para pagar el colegio, no lo metas a un colegio donde cada fin de semana los planes de tu hijo serán ir a comer a la calle y en cada vacación ir a Miami. Va a sufrir la criatura viendo que no puede seguir con el ritmo de sus amigos. Y vas a sufrir tú también como padre, porque no tendrás plata para llegar a fin de mes.
5) El ansiado “status”:
Un colegio no debería ser elegido por “status”, pero MUCHAS veces, lo es. Seamos honestos. Muchos elegimos los colegios de nuestros hijos por status. Hay colegios catalogados como “mejores” que otros y nos gusta decir que ahí están nuestros hijos. No digo que esté mal (cada persona es libre de elegir el colegio que quiera) pero recomiendo pensar en nuestros hijos y no en nosotros. ¿Será ahí dentro feliz? ¿El colegio hace match con las características de mi hijo? ¿O hace match con mi ego?
6) El enamoramiento del exalumno
Que seas exalumno de un colegio no significa que este sea lo mejor para tu hijo. Muchas veces me encuentro con personas que me dicen “fijo meto a mi hijo a mi colegio”. Y les pregunto: ¿has vuelto? ¿cómo está la currícula? ¿qué metodología usan? ¿ha cambiado en 35 años? ¿Conoces otros? Y claro, la respuesta es casi siempre no a todo. Entonces, yo propongo siempre CUESTIONARNOS: ¿queremos el colegio solo porque ahí estuvimos y es lo que conocemos… o porque realmente creemos que es lo mejor para nuestros hijos?
Hay colegios para todos los gustos.
Hay colegios para todos los bolsillos.
Hay colegios con diferentes etiquetas.
Hay colegios que significan diferentes cosas a nivel social…
Lo importante es realmente conocerse como familia y preguntarse: ¿qué nos funcionará como familia, qué colegio está alineado con nuestros valores y nuestra forma de ver el mundo, y cuál se adaptará mejor a lo que mis hijos necesitan?. Incluso, quizá no todos nuestros hijos encajen en el mismo colegio y tocará meterlos a diferentes. Lo importante es tomar una decisión conciente y no en automático, para satisfacer la felicidad y el desarrollo integral de nuestros hijos y no de nuestro ego.